Si estuviste en algún club de Buenos Aires en los últimos dos años, seguramente escuchaste ese sonido: graves que te mueven el pecho, un kick preciso y una melodía que no podés sacarte de la cabeza. Eso es el Bass House, y está cambiando la escena electrónica argentina.
¿De dónde viene el Bass House?
El Bass House nació en el Reino Unido alrededor de 2012, fusionando el house de 4/4 con el bass music del dubstep y el garage. Artistas como Fisher, Chris Lake y Matroda lo llevaron a los festivales más grandes del mundo. En Argentina llegó fuerte alrededor de 2020, primero en los after-hours de Palermo y luego en festivales como Creamfields y Ultra Buenos Aires.
El Bass House en San Martín y el GBA
El Gran Buenos Aires tiene su propia escena electrónica que muchas veces pasa desapercibida frente al polo porteño. San Martín, Tres de Febrero y Vicente López concentran una cantidad enorme de productores y DJs que están construyendo el sonido del futuro sin los costos de producción de la Capital. Coco Palmer es uno de los referentes de esta movida.
¿Por qué Coco Palmer eligió el Bass House?
"El Bass House te permite mezclar la energía del dubstep con algo más bailable. Podés tocar en un after y la gente no se va, pero tampoco está quieta. Es el equilibrio perfecto entre club y feeling", explica Coco. Sus producciones en este género acumulan más de 200 millones de reproducciones en plataformas digitales.
Cómo producir Bass House: elementos clave
El Bass House se construye sobre un BPM que ronda los 125-130. El kick debe ser seco y potente, el bassline suele ser distorsionado y con mucha presencia sub. Las melodías son simples pero efectivas: un hook de 2 compases que se queda en la cabeza. Los samples de voz son comunes, muchas veces extraídos del soul o el R&B.